



El proyecto toma forma desde un volumen único que se adapta al desnivel del terreno, generando una implantación mínima y silenciosa. Cada estancia se orienta estratégicamente hacia el entorno para captar la luz, proteger la privacidad y abrirse al paisaje. Los amplios vanos estructuran la fachada como marcos que recortan el Atlántico, y el diseño interior, de carácter sereno, prolonga esta continuidad hacia el exterior.
El paisajismo se integra desde el inicio como arquitectura blanda: no adorna, sino que expande y acompaña.
Partimos de una correcta orientación solar para aprovechar al máximo la luz natural y reducir la demanda energética, integrando soluciones constructivas pasivas que maximizan el aislamiento térmico sin comprometer la apertura visual.
Se diseñó cada ventanal con la idea de enmarcar las vistas sin perder eficiencia ni privacidad, completando el conjunto con un paisajismo autóctono que refuerza la conexión con el entorno sin sobrecargarlo.
El resultado es una vivienda que no solo cumple con los más altos estándares de sostenibilidad, sino que ofrece una experiencia sensorial inmersiva, redefiniendo el concepto de lujo desde el bienestar.
datos técnicos
PROYECTO: VILLA ALDÁN
LOCALIZACIÓN:
AÑO: 2020
CLIENTE: Privado
SUPERFICIE: 450m2
SERVICIOS: Arquitectura
ESTADO: Competición
palabras de quienes confían en nosotros
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